O’Higgins venció al multicampeón argentino Boca Juniors en Rancagua 1-0 para igualar la llave y lograr llevar la definición a penales. Ahí, el equipo xeneize fue mucho más efectivo y acabó con las ilusiones de LaCeleste de seguir avanzando en la competición internacional.
Del partido y de lo que se vivió en Rancagua los últimos días podríamos decir muchas cosas, sin embargo lo fundamental en estas instancias primero es agradecer. O’Higgins, el equipo de Lucas Bovaglio terminó una temporada internacional increíble. Jugó seis partidos en nuestra ciudad ante equipos brasileños, argentinos, colombianos y uruguayos, y jamás perdió. Es más, ni siquiera lograron convertirle.
Y lo de anoche fue el momento culmine de un proceso que solo merece seguir creciendo. Y para eso somos necesarios todos. Los niños en los colegios que cubrieron de celeste todos los rincones de la ciudad, las autoridades que permitieron que las cosas se desarrollaran de manera óptima, los hinchas que llenaron el estadio y por supuesto la dirigencia, que seguramente entendió que en Rancagua existe un respaldo transversal a la institución y que el techo para O’Higgins solo está en nuestras propias limitaciones y lo corto que puedan ser nuestros objetivos.
O’Higgins venció con autoridad a Boca Juniors. Y supo imponer sus términos en un partido que le costó al principio. El equipo argentino en una mejor cancha que la de Buenos Aires pudo articular mejor su juego, pero terminó sometido ante un equipo incombustible. Faúndez dejó atrás el irregular partido en la Bombonera y cumplió de forma impecable en su posición y recuperando pelotas en el último sector de la cancha, con un equipo medio bien articulado entre Ogaz y Leiva, dieron también algo de mayor libertad a González y Sarrafiore para desplegarse en ataque con un Castillo que ganó absolutamente todo. Carabalí estuvo notable cada vez que necesitó intervenir, ahogando el grito del empate visitante en tres oportunidades.
En el primer tiempo a los 4′ O’Higgins avisó con un remate desviado de Faúndez y a los 12′ Arnaldo también probó tras un rebote. LaCeleste buscaba desde un comienzo abrir el marcador y tener más margen para definir la serie en cancha. Sin embargo, un extraordinario Paredes supo comandar a un equipo visitante que aguantó y que por pasajes supo controlar y limitar a un O’Higgins que cuando no podía futbolísticamente, le metía lo que Bovaglio en la conferencia previa señalaba, amor propio y corazón, para hacer frente a un gigante rival continental.
El ingreso de Bastián Yáñez, uno que pide titularidad hace bastante, dinamizó el ataque celeste. O’Higgins fue más profundo y aprovechó de mejor manera los espacios que una débil y errática defensa visitante presentaba. Y en estas instancias fue que llegó el gol. Pancho González asumiendo su rol histórico este año, de primera metió una volea al primer palo del portero Montero tras un rechazo a medias de Figal y puso el 1-0 con el que O’Higgins de Rancagua vencía a Boca Juniors por 1-0 en El Teniente.
Tras el gol, Boca Juniors se llevó la definición a penales 3-4. Para O’Higgins convirtieron González, Castillo y Brizuela. Para los argentinos marcaron Paredes, Merentiel, Figal y Blanco.
El fútbol siempre da revanchas. Por más triste que sea el momento, si hoy ese sentimiento de lo que pudo ser se escapa entre nuestras manos, lo más fácil no puede ni debe ser salir a pegarle a los nuestros en el piso. Para fallar en una definición a penales hay que pararse frente a la pelota y definir en penales. Los mismos que fallaron hoy son los que marcaron en aquella histórica definición contra Bahía por Copa Libertadores y nos permitieron seguir soñando, y lo paradójico que quién falló en esa instancia fue uno de los mejores -sino el mejor- de esta llave, Arnaldo Castillo. Esto es así y sigue mientras nos mantengamos juntos.
O’Higgins ahora se mentaliza en los tres frentes que quedan: Liga de Primera, Copa Chile y la final de la Copa de la Liga. Serán estas instancias donde buscará clasificar nuevamente a una competición internacional y poner en lo más alto el nombre de nuestra ciudad e institución, pero donde queda claro que éste es el camino que debemos transitar y es el piso mínimo al que debemos aspirar. Competir de igual a igual, con quién esté al frente. Sin miedo y con la posibilidad cierta de triunfar. Esa, es una característica que en seis meses, Lucas Bovaglio y su cuerpo técnico impregnó a sus jugadores y a toda una ciudad.
Fotografía: A.Mesa / Fotofutbol Rancagua
| Estadísticas del partido |
| 2 |
Tarjetas Amarillas |
4 |
| 0 |
Tarjetas Rojas |
0 |
| 2 |
Tiros de Esquina |
2 |
| 0 |
Tiros Atajados |
0 |
| 5 |
Tiros al Arco |
2 |
| 13 |
Tiros |
14 |
KO
KO