O’Higgins cayó en su visita al Morumbi ante São Paulo por 2 a 0 en una jornada en la que el gol le hizo el quite a La Celeste y en la que poco importó el dominio de juego ante la efectividad del equipo local.
A decir verdad, cuando se realizó el sorteo de los Grupos de Copa Sudamericana, todos sabíamos que el rival más difícil sería São Paulo. Y es que el equipo brasileño tiene una larga y rica historia que lo antecede y lo posiciona dentro de los clubes más importantes del continente, y ante el plantel corto de O’Higgins, hacía aterrizar cualquier aspiración real.
Pero el inicio de esta Copa Sudamericana dio luces de que O’Higgins quiere competir y por sobretodo, dar el salto de calidad. A pesar de los tres frentes que ha debido enfrentar, el equipo de Bovaglio -después de tortuosos partidos en el campeonato nacional- ha ido encontrando consistencia y sumando nuevos nombres, que a principio de campeonato eran un número en la banca, hoy soy alternativa y entregan la seguridad necesaria para enfrentar cualquier desafío.
Si bien Roger Machado, técnico de São Paulo, en la primera fecha de Copa Sudamericana había iniciado con un equipo completamente alternativo, para centrarse en el Brasileirao, la exigencia de los resultados ante su gente obligó a modificar el planteamiento de jugar con plantel B la competición y sacar lo mejor que tenía para enfrentar a O’Higgins. Siete cambios en la titular, apuró jugadores que vienen saliendo de lesiones y exigió a otros porque ganar era un necesario para acallar las críticas que se hicieron sentir desde un primer momento en la capital paulista.
Contrario a todo esto, O’Higgins demostró que puede enfrentar a cualquier rival y en cualquier cancha. Y esto está bien alejado de la consideración de lo que es un triunfo moral como podrían escudar aquellos más críticos en la derrota, sino una declaración de identidad. Y fue lo que señaló el técnico Bovaglio al final del partido con una frase que entrega absoluta certeza que vendrán más alegrías al final de la competencia que tristezas: “Si tengo que elegir una forma de perder, elijo la de esta noche”.
Y es que O’Higgins colectivamente fue mucho más que el rival. En juego, La Celeste supo levantar la cabeza ante el golazo de Luciano a los 8′ y competir. Adelantar líneas y buscar rearticular el juego. Cuando la doble marca a Francisco González obligaba a cambiar el sector e intentar buscar los espacios con pases en profundidad, Arnaldo Castillo y Martín Sarrafiore se entendieron. Y así llegaron las mejores instancias de O’Higgins. Quizás lo único que se podría cuestionar del 11 inicial fue la incorporación de Rabello desde el primer minuto, y que es si bien el capitán celeste está recuperado, la falta de fútbol pasa la cuenta, más en este nivel de competitividad. Por ahí podría haber sido Maturana quien empezara el juego y luego aprovechar esos espacios en una última línea brasileña ya cansada -con Rabello- para convertir.
Pero no salieron los goles. Y podríamos cuestionar la falta de gol de este equipo, pero no el desempeño de Arnaldo Castillo en el partido. Tampoco la de su reemplazo, Thiago Vecino -al que le anularon un gol-, porque ambos dejaron piernas para ir a buscar el descuento. Francisco González estuvo en todo momento cubierto por dos jugadores locales, al que se sumaba el paraguayo Bobadilla para cerrar cualquier contra que naciera en sus pies. Y lo anularon completamente.
Los que si cumplieron a cabalidad con su cometido fueron Ogaz y Leiva. En un mediocampo muy poblado, supieron mantener la calma y tratar de dar salida a un equipo que hasta antes del gol, parecía demasiado largo.
Demás está decir que O’Higgins tuvo varias para empatar en la primera mitad. Arnaldo a los 29′ no pudo alcanzar el centro de Sarrafiore, y a los 32′ el portero Rafael achicó de muy buena manera para evitar el gol. La más clara eso si, la tuvo Rabello, que tras un remate-centro de Pancho González, recibió una pelota que manoteó el portero local y lo descolocó. Estaba solo frente al arco vacío, pero el rápido manotazo de Rafael hizo que no pudiera rematar.
El primer tiempo terminó con tres celestes amonestados por un árbitro argentino que no demostró el mismo criterio con los locales. Tanto Pavez, Ogaz y Leiva se fueron a camarines con la tarjeta amarilla y eso por supuesto, condicionaba lo que venía.
A los 55′ tras una gran jugada colectiva de São Paulo, Artur ponía el 2-0. Pero O’Higgins no se rindió. Y siguió buscando el descuento. Contrario a lo que pasaba en otras participaciones internacionales, el equipo mostró actitud y cohesión. No se desesperó y adelantó lineas y si bien expuso a Garrido y Carabalí a muchas veces reventar o salir rápido, insistió en la fórmula de trabajo de Bovaglio para buscar el gol. Lamentablemente no llegó. Si bien a los 66′ Sarrafiore dejó solo a Castillo frente al arco vacío y luego a los 78′ Vecino marcaba el descuento -anulado-, el resultado no cambió.
São Paulo impuso sus términos en un partido que nadie se habría sorprendido de tener un resultado diferente o incluso a favor de O’Higgins y se llevó el triunfo 2-0 y el liderato del grupo C en esta Copa Sudamericana. LaCeleste tendrá que esperar y ver que ocurre hoy entre Millonarios y Boston River en Bogotá para saber si mantendrá el segundo lugar del grupo.
El próximo desafío en Copa Sudamericana será el martes 28 de abril, a las 22:00 horas, cuando O’Higgins reciba en el Teniente de Rancagua a Boston River de Uruguay.
Fotografía: Paulo Pinto / São Paulo FC
| Estadísticas del partido |
| 3 |
Tarjetas Amarillas |
5 |
| 0 |
Tarjetas Rojas |
0 |
| 4 |
Tiros de Esquina |
8 |
| 0 |
Tiros Atajados |
0 |
| 3 |
Tiros al Arco |
4 |
| 7 |
Tiros |
10 |
KO
KO